Luxia nace como un trazo luminoso esencial, capaz de transformar la luz en un elemento decorativo. El proyecto explora la relación entre transparencia, ritmo y materia, traduciendo la fuente luminosa en una composición de volúmenes que combinan ligereza visual y presencia escultórica. La lámpara puede configurarse en tres modalidades: de pie, suspendida con tres elementos o suspendida con un único elemento, adaptándose así a distintos contextos. En la versión de tres elementos, la estructura se desarrolla a través de una secuencia de volúmenes romboidales en vidrio esfumado. Entre los cuerpos luminosos se insertan pequeños cilindros metálicos que marcan el ritmo de la estructura, subrayando el equilibrio entre llenos y vacíos. Las formas esbeltas envuelven la fuente de luz y modulan su emisión, difundiendo una luz suave y envolvente.